—No se lo conté a tus abuelos —continuó Miranda con voz preocupada—, pero Jacob armó tal escándalo que ahora medio vecindario está al tanto. Gritaba que erais unos desalmados, unos crueles que habían mandado a la cárcel a sus propios primos. Me temo que el señor Collin y la señora Paulina oirán los chismes cuando salgan a pasear.
Adeline frunció el ceño, sintiendo una punzada de ansiedad. —Si escuchas a alguien murmurando, por favor, convéncelos de que paren. Collin tiene la presión alta y no s