Por Gonzalo
-Eli..
-Salí de mi habitación.
-Sabés que ni vos ni yo queremos eso.
Me acerqué, no iba a irme.
-Te amo.
Le dije.
-No, Gonzalo, no te equivoques.
-Eli, cielo…
La besé, desesperado, mordiéndole los labios, gimiendo roncamente.
Verla desnuda me deslumbró como la primera vez.
La soñé tanto que al verla no podía ni quería dominar mi excitación.
Cada noche que no la tenía, estaba muerto en vida por ella.
Necesitaba acariciarla, sentir su piel.
No sé en qué momento terminé desnudo, fundie