La luna estaba llena aun la noche siguiente, Mathew comenzó a sentir como su cuerpo se transformó inevitablemente, en raras ocasiones lo hacía por tres días seguidos, pero en esta oportunidad, su lobo lo estaba controlando por completo, y la imagen de Jenna se estaba plasmando cada vez más en su cabeza.
sin importar lo que ella pensara, de un solo salto salió corriendo en su forma natural por las calles de Nueva York hasta llegar a la ventana del departamento en donde estaba viviendo ella. Con