Capítulo 7. La voz del corazón
—¿Pequeña? —repitió Eliana, sorprendida.
Joseph se quedó congelado. La palabra había salido de sus labios sin permiso, como si alguien más la hubiera susurrado a través de él. Un escalofrío le recorrió la espalda y un pinchazo agudo le atravesó el pecho. Soltó las toallas húmedas y se levantó, desconcertado.
—No sé por qué dije eso… —murmuró, pasándose una mano por el cabello—. Lo siento. No sé qué me pasa contigo.
Eliana terminó de limpiarse la herida en silencio, con las mejillas ardiendo. Jo