Una que otra confesión y el alivio de no ir a la cárcel.
La situación era una mierda, todo se había vuelto tan bizarro que me costaba creer que mi novia había estado envuelta en un tiroteo, que había disparado a alguien para salvarnos y que además parecía estar muy bien. La observé mucho rato cuando estábamos en la sala, ella casi parecía cansada de que todos le estuvieran preguntando si estaba bien, y la comprendía.
Si había algo que a Trini no le gustaba, era que la consideraran una chica débil, muy lejos de lo que ella en sí era. Ahora estábamos a