Una persecución digna de Rápidos y Furiosos.
Me asomo por una rendija en la cortina del segundo piso. Al principio, había pensado que era sólo un auto, pero en realidad eran dos camionetas negras. La puerta de una de las camionetas se abrió y de ella bajo nada más y nada menos que Dylan.
El jodido Dylan.
—Es Dylan.
Caleb asiente cuando me doy vuelta hacia él. Jared entra corriendo a la habitación y le entrega un arma a Caleb. Los miro con una ceja enarcada.
—¿Y la mía? —preguntó. Ambos se miran y luego Caleb se acerca a mí.
—¿Sabes usar u