Un quequito y un auto lujoso.
—Señorita Alveal, usted sabe que esto es inaceptable en un establecimiento como el nuestro —comienza el director, yo asiento.
—Lo sé, y también sé que el bullying es igual de inaceptable —digo.
—La señorita Smith, ¿le estaba haciendo Bullying? —me pregunta yo asiento y miro a Alisha.
—Si, ella me ha molestado desde que llegué, diciéndome negra, latina…—digo, ella me da una mirada con los ojos entrecerrados—. La verdad, no sabía que este instituto era tan racista, ya que estamos en el siglo vein