Abre esos chocolates chico malo.
Después de aquello, ninguno de los dos habló en el camino a mi casa, el silencio no era incómodo, pero después de lo que había dicho Caleb, y de cómo había reaccionado con Dylan, yo no sabía que pensar.
Lo admitía, me gustaba Caleb, pero él no parecía ser el chico de una sola mujer, y yo no iba a arrastrarme, menos si no sabía cuáles eran sus sentimientos por mí, probablemente sólo era deseo, y estaba bien.
—Llegamos —me dice cuándo estaciona frente a mi casa, no lo miro, es que no puedo, y lo