13. Soy más bien el ogro
Lo primero que Aurora notó fuera de lo normal esa mañana, fue que la cama en la que estaba descansando era demasiado cómoda y suave, algo totalmente atípico en su casa, pues su cama era angosta y el colchón podía pasar perfectamente por una servilleta.
Lo segundo fue el silencio que había a su alrededor, pues de estar en casa, ya su madre le estaría gritando que era una holgazana por no haberse despertado a hacer el desayuno y lo tercero y tal vez má extraño, era que toda la habitación tenía u