Barbara estaba en su oficina cuando Johnny entró tranquilamente como si de su casa se tratase, ella estaba llevando unos registros del club frente a la computadora. Gestionar un club había resultado un trabajo mucho más desafiante de lo que había creído en un principio, estimulante de alguna forma. Johnny, que había terminado en entrenamiento, estaba recién duchado y se sentó en el escritorio. —¿Qué haces Johnny? —Vine a visitar a la princesa a su torre de cristal ¿Puedo? — le respondió juguetó