Mariana:
«¿Debería sentirme extraña? No, no debería, no tengo porqué caminar como Bambi en pleno hielo». Pienso mientras camino por la acera que conduce al edificio donde vivo.
—¡Al fin, Mariana! Ya me habías preocupado —me saluda el gerente dejando a un lado de la mesa de la recepción su periódico.
—¡Buenas! —contesto ignorando sus alardeos y me acerco para dejarle su desayuno.
Saco de la bolsa un café con leche y se lo doy.
—Oh, mi favorito, gracias —agradece sonriente.
Garren es de esos ho