A medida que agosto llegaba a su fin, Amelia se preparaba a diario con auténtica emoción para comenzar su curso de literatura en la Universidad de Nueva York. Alexander volvió a la oficina y, en algunas ocasiones, aprovechó que estaba en el centro para visitarlo en su hábitat natural, como ella misma decía cada vez.
Siguió escribiendo en su diario todos los días e incluso tuvo que comprar otro en la última visita de Elisa.
Aprovecharon para salir un rato del piso y pasear por Central Park.
Ame