Capítulo 34. Pase lo que pase...
Estaban en medio de una reunión en Viena, discutiendo los términos de un acuerdo importante, cuando el teléfono de Santiago sonó con insistente vehemencia.
Ignoró la llamada al reconocer el número, pero el aparato volvía a sonar, a pesar de las repetidas negativas del joven, que finalmente optó por rebuscar las opciones para silenciarlo.
La señorita Márquez lo miró interrogante y luego le habló transmitiendo seguridad:
-Puedo encargarme de esto si desea atender, parece importante.
Él sabía que