Agarró con suavidad su muñeca y la sacó de su asiento poniéndola frente a él. Sus ojos parecían tormentosos pensó ella.
No hayas la hora de librarte de mí ¿verdad? No te preocupes, todo acabará más pronto de lo que quieres y volverás a tu amada vida arriesgada y libre. – Dicho eso la soltó y salió de la habitación dejándola totalmente temblorosa, confundida y deshecha.
No es así. – Susurró. – No es así.
Por supuesto no lo vio el resto del día, ni siquiera cuando se fue a la cena de gala de