¡Vas a despertar a la niña! – Le dijo desde el hombro, aguantando la risa.
La despertarás tú, al menos nuestra habitación no está tan cerca sino, mi pobre hija no dormiría.
¡Que dices! – Llegaron a la habitación principal que ella no conocía, la cama era inmensa y parecía dominar el área con su edredón color blanco con ribetes azules. El techo era alto y diversas imágenes estaban pintadas en el a mano, paisajes donde los colores verde, azul, blanco y celeste sobresalían, haciendo juego con las