Ella se encontró sonriendo mientras caminaba hacia él. Sin dejar de verlo llegó a su lado y Stefano se acercó a ella susurrándole al oído:
Estás sencillamente impresionante. – Y sintió el regocijo recorriendo su piel.
La ceremonia era civil, porque así lo habían querido ambos y sobre todo ella. Maddie estaba en primera fila en los brazos de su abuela que se secaba las lágrimas lo más discretamente posible. No sintió nervios ni palabras vacías cuando dio el sí y aceptó ser la esposa de Stefano.