Capítulo 2

CORNELIA

Mi madre y yo estábamos en la tranquilidad de la sala, las dos discutíamos sobre la última novela que habíamos leído, eran nuestros momentos madre e hija que las dos siempre disfrutábamos. A Diana le gustaba leer por aburrimiento pero no atraía su atención debatir con nosotras por lo que siempre se iba de compras con alguna amiga. Madre y yo teníamos un carácter tan similar que a veces nuestros debates llegaban a ser un poco acalorados.  

Escuchamos una puerta ser abierta de forma abrupta y casi azotada.

— ¡Familia! —mamá y yo nos miramos para luego correr como yeguas desbocadas hasta la entrada en donde se encontraba el.

— ¡Kaidan! —grite de felicidad al ver a mi hermano y corrí hasta el para abrazarlo. Kaidan me cargo recibiéndome entre sus fuertes brazos. Mi hermano mayor había crecido enormemente, ya era casi tanto o más alto que nuestro padre y hasta tenía cierto parecido solo que Kai poseía los ojos oscuros de nuestra madre. 

—Cokkie a ti fue a la que más extrañé —me dejo el piso y miro a nuestra madre —madre, tu tan bella como siempre. 

— ¿Por qué no me escribiste que vendrías? habría preparado algo hijo mío —madre lo abrazó y beso su mejilla —mi pequeño ya es todo un hombre, tu padre se sentirá muy feliz de verte otra vez.

Kaidan como siempre llego mostrando su buen humor, las doncellas llevaron sus cosas a su habitación. Madre había comenzado a preparar una gran cena para celebrar el regreso de su primogénito, mientras yo tomé a Kai un ratito prestado para hablar con él, siempre habíamos sido cercanos más de lo que éramos con nuestros padres. 

— ¿cómo estuvo todo desde mi ausencia? —preguntó mientras caminábamos por hyde park. 

—Diana se casará. —el no hizo ningún gesto solo se mostró indiferente.

—Eso no es sorpresa, nuestra bella hermana siempre tuvo pretendientes. 

—Pero es con el hombre que yo quería para mi —Kai detuvo el paso y me miro con preocupación.

— ¿Y cómo te sientes Cokkie?

— ¿Cómo crees que me siento? ¿Feliz por ver a mi bella hermana casarse con el hombre que amo? Oh, si eso no es lo mejor me entero que estuvieron viéndose a escondidas de mí. —respondí con amargura.

—Si fue una pregunta estúpida. —dijo apenado.

—Muy estúpida.

—De verdad lo siento Cokkie. 

—No lo culpo, se enamoró de la belleza y dulzura de Di, yo solo soy frialdad con una aspecto ordinario.

—Eres preciosa, no una mujer ordinaria Cornelia. —negué y quise cambiar de tema.

—Sabina Berfor venía a saber de ti todos los días. Dice que te escribió todos los días pero nunca respondías sus cartas —la actitud de mi hermano cambio de inmediato y me hizo sonreír.

— ¿Y cómo está la señorita Berfor? —pregunto algo nervioso y no quería que se notara. 

—Más hermosa cada día. 

— ¿En serio? 

—Deberías verla, una exuberante y alta pelirroja que llama la atención de todo hombre. Es una sorpresa que ella y ninguna de sus hermanas se hayan casado todavía, después de todo las trillizas son hermosas. Sé que cuando Sabina sepa que regresaste saltara de felicidad. 

—Eso espero. —susurro con una sonrisa. 

—Y dime hermanito, ¿por fin admitirás lo que sientes por lady Sabina? Mira que ha pasado un buen tiempo, y te ha esperado demasiado. Si yo fuera la mitad de hermosa y alta que ella no te hubiera esperado ni medio mes.

—Tu porque eres una mujer cruel Cornelia. Sabina es toda dulzura. 

—Ja, no la has conocido completamente. Espera y veras que tu bella pelirroja no tiene nada de dulce hermanito. —me burle de él haciéndolo fruncir el ceño.

MILE

El barco por fin había anclado en el puerto. Salí a cubierta, el aire tétrico de Londres jamás ha sido de mi agrado, al recibir la carta de Shawn con las buenas nuevas son la única razón por la cual viajé a esta ciudad. Mi hermano menor se casaría con una joven londinense de buena familia, solo esperaba que Shawn no se esté apresurando a los hechos el apenas tenía veintidós y ya se casaba. 

En cuanto llegue a su casa me vi recibido por Shawn quien tenía una gran sonrisa, mi hermano no había cambiado mucho estos meses lejos aunque tal vez estaba más fornido y sus ojos brillaban como un estúpido enamorado.

—Vine en cuanto leí las noticias, Shawn. 

—Así es, me casaré hermano. —confesó con una sonrisa.

—Creo que fuiste muy apresurado al tomar esa decisión sin siquiera por lo menos avisarme con algo de tiempo para conocer a la señorita. 

—No pensé en nada más que casarme con Di, ella es la más bella de las mujeres hermano. Si no lo hacia corría el riesgo de que otro me la quitara. —levanté una ceja. 

—Tu juventud y tu impulsividad a veces resultan ser un problema, debo conocer al menos a la mujer y comprobar si es tan bella como tú dices que es. 

—Y es la más bella de las mujeres, pero vamos debes instalarte y descansar el viaje seguramente te agoto. 

—Saldré a caminar un poco. Debo comenzar a adaptarme a la ciudad.

—Solo no te pierdas Mile, yo me perdí el primer día, sino hubiera sido por Cornelia...

— ¿Cornelia?

—Mi cuñada, gracias a ella conocí a Diana. 

—Debe ser una gran mujer.

—Y una buena amiga.

—Bueno hasta la cena hermano, procura no tardarte —asentí y después de cambiarme de ropa Salí de la residencia. 

Londres no era precisamente mi ciudad favorita. Prefería américa, mas soleado que esta ciudad nublada y fría donde las mujeres parecían salidas de una fábrica, siempre usando los mismos vestidos solo que en diferentes colores. Caminé hasta encontrarme con un pequeño local que parecía ser una biblioteca, era un fanático de la lectura y me encantaba coleccionar volúmenes de grandes escritores. 

Entre esperando encontrar una novela que no había ni podido conseguir y llevaba más de dos meses sin dar con ella. Me paseaba entre los estantes leyendo título por título de cada libro.   

—Cokkie quita esa cara mi pececita —escuché la voz de un hombre al otro lado del alto estante. 

—Es la única cara que puedo tener Kai —respondió otra voz femenina con un tono de frialdad.

—Tu amargura te consumirá viva. 

—Y a ti el sífilis. 

— ¡Estoy más que limpio de esa enfermedad horrible!

—De vez en cuando debería vivir de cama en cama como tú. Así te diviertes bastante. —escuche al hombre desconocido gruñir. .

—Ambos sabemos que mataría a cualquier hombre que se atreva a propasarse contigo de esa manera —reí, al parecer es una pelea de amantes celosos—No quiero a un hombre como yo para ti, sino a uno bueno y honesto.

—Lástima que todos esos hombres se enamoren de diana. Creo que mis oportunidades se acabaron hace mucho, estoy cansada Kaidan. Amé como una estúpida y me lastimaron de la peor manera. —escucharla hablar así no era sorpresa al parecer la mujer se había resignado a ser una solterona el resto de su vida. La novela no se encontraba aqui y me fui de ahí, suficiente tenia de esa conversación bastante tétrica. 

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