Mundo ficciónIniciar sesiónSubimos en el auto mientras Alfred nos conducía hacia nuestro destino, había recibido instrucciones de Alex y sabía hacia dónde llevarnos. Estaba sentada en el asiento trasero con el niño más lindo que había conocido. La temperatura de fuera empezaba a decaerse, iba a llover seguro, solo esperaba que no nos estropeara la cena. Establecí una sencilla conversación con Alfred mientras avanzábamo







