Guille
Nunca pensé que iba a sentirme así. Esa noche sufrí más que antes de subirme a un ring.
Estaba sentado en el sillón de casa, con el corazón pateándome el pecho, todavía con las manos manchadas de harina de la “clase de cocina” que habíamos improvisado con Gala.
Ella estaba en mi habitación, tal vez era justo decir nuestra habitación, leyendo tranquila. Yo solo podía pensar en una cosa: que no iba a dejar pasar más tiempo. No podía darme ese lujo.
Un golpe en la puerta me sacó de mis pen