90. Para mí no hay otra mujer.
Los senos de su esposa eran perfectos y no se debía a ninguna cirugía estética, ya que solo le permitía a Leticia hacerse pequeñas cirugías en la cara, porque esa mujer, pese a su edad y a haber tenido un hijo, seguía conservando un cuerpo envidiable, era por eso que no entendía como su exesposo. Se hubiera enamorado de alguien que no encajaba en su visión de lo que era belleza después de tantos años casado con Leticia.
El hombre se inclinó hacia ella, sacando uno de los hermosos senos de su es