112. No puedes permanecer al lado de Evan.
Lia se desahogó y lloró todo lo que no había podido llorar antes, solo de recordar ese frío intenso recorriendo todo su cuerpo parecía que volvía a sentirlo, frío intenso, como si mil agujas le perforan los órganos a causa de ese esa sensación que la recorrió de pies a cabeza y la bloqueó.
— Es el padrastro de Evan — dijo de repente, sabiendo que aquello podía significar el fin, que Judith no se fiaba de nadie jamás y que desde el principio había desconfiado de su relación y sobre todo de haber