Capítulo 85
Marco dejo su c peso sobre el cuerpo de Nara por unos instantes más, como si el mundo pudiera detenerse allí, entre el calor de su piel y la suavidad de su respiración contenida. Quisiera tenerla así para siempre, sentirla cercana, invadirla con su presencia hasta borrarlo todo alrededor. Pero sabía que no era posible. Con un suspiro que ocultaba un dejo de frustración, se incorporó lentamente. Nara, sin una palabra, comenzó a vestirse; sus movimientos eran precisos, medidos, pero M