ELENA.
Por mi embarazo la pasaba la mayor parte del día en la gran residencia, en compañía de los sirvientes, en estos meses no había tenido muchas ideas respecto a mis nuevos diseños de joyería, todos mis esfuerzos se habían ido a diseñar un juego de collares, cuyo diseño ero lo suficientemente personal para que no dejara que nadie ni siquiera Antonio lo viera hasta que no estuviera listo.
Pero siempre era bueno recibir la visita de mi mejor amigo.
—Aquí llevas a mi querido sobrino —dijo un