NICOLLE.
Me encerré en mi dormitorio, era frustrante la manera en cómo se desprecia a sí mismo. Los hijos no somos responsables por los errores de los padres, ¿Por qué él no lo entiende? Me cambié el bonito vestido por un camisón y me quité todos los arreglos que había hecho por él.
No esperaba que viniera tocando, pidiendo hablarme. Lo escuchaba pero no le respondía.
—Si no abrirás, me sentaré aquí y diré lo que tengo que decir si no tengo más alternativa—me levanté de la cama y me acerqué