Carolina caminaba muy elegante con sus tacones altos, y su hermoso cabello largo y rizado que llegaba hasta sus hombros.
—Luna, ¿por qué estás parada ahí sin hacer nada? ¿Puedes decirme qué ha pasado? —Extendió la mano hacia ella, pero Luna frunció el ceño y retrocedió un paso, recogió su lonchera del suelo y salió del aula sin decir ni una palabra.
Mientras caminaba por el pasillo, Luna iba calmadamente, pero sentía un sinsabor en su ser. Al pensar detenidamente, se dio cuenta de que todos a su