Shirley también tenía que admitir que le temía mucho a ese hombre, pues su mirada era realmente muy aterradora…
Aun así, ella se mantuvo firme frente a Nadia y su madre, y habló reuniendo todo el valor suficiente que pudo:
¡Te lo advierto! ¡No vuelvas a intentar llevarte a Nadia!
Nadia se escondió temerosa detrás de su madre, y no pudo evitar elogiar a Shirley con toda sinceridad... Aunque lo dijo con voz muy baja, todos pudieron escucharla:
—Shirley, eres en verdad increíble...
José no esperaba