El tocador estaba lleno de cosas. Pero casi todas estas eran en especial delicada joyería, a excepción de algunos cosméticos de Luna. Los sirvientes habían ordenado cuidadosamente los collares y los pendientes según sus preferencias. Para la gente común, todos esos artículos eran invaluables. Incluso unos pendientes de sencillos flecos con diamantes, que podrían pasar desapercibidos para la gente común, podrían valer lo mismo que una casa en Astraluna.
Aunque se cayeran al suelo, nadie se atreve