Andrés se le acercó, mirándola con gran ternura:
—Durante los días que no estuve, ¿me has extrañado?
Luna seguía siendo tan fría y distante con él.
—Ya sabes cuál es mi respuesta.
Lo cierto era que a Luna ya no le importaba para nada las cosas de su vida.
En realidad, la respuesta de Luna tampoco no le importaba a Andrés.
—No importa, mientras estés a mi lado, eso será suficiente —dijo con firmeza el hombre.
Al recordar que él acababa de estar en la cama de otra mujer, Luna sintió un profundo r