Cuando el vehículo escapó de la vigilancia del Grupo Prosperidad, de repente apareció una figura que se abalanzó desde la mitad del camino. El chofer frenó bruscamente, haciendo que Luna se inclinara un poco hacia adelante.
El chofer se apresuró a preguntarle:
—Señorita, ¿está bien?
Luna levantó la cabeza y sólo vio a una mujer de cabello corto hasta los hombros, vestida con un uniforme negro y una identificación del Grupo Prosperidad. Sus ojos parecían ser muy astutos y su apariencia no era dem