Luna finalmente entró al vestidor y se recogió delicadamente el cabello largo. Le hicieron una extracción de sangre y un escáner cerebral... Este chequeo fue realmente muy exhaustivo.
Luna estaba tranquila acostada en una pequeña cama, y Leonardo estaba sentado junto a una máquina. Ella le dijo:
—¡Ya leí todo el diario! Excepto por aquellas páginas que fueron arrancadas. Entonces... ¿de verdad no soy la hija de Miguel?
Leonardo negó con la cabeza:
—No.
—Entonces, desde el principio, tu supuest