Siguiendo las estrictas indicaciones, Luna estuvo muy ocupada en el patio durante más de una hora preparando la medicina.
Un criado se acercó y le dijo:
—Señorita, déjanos hacer eso. Nosotros somos los criados, ¿cómo podemos dejarte hacer estas pequeñas tareas?
Luna rechazó de inmediato la oferta:
—Estoy bien, pueden ocuparse de otras tareas.
En ese momento, otro criado se acercó y le informó:
—Señorita, el señor Sánchez ha llegado y el joven señor lo está recibiendo.
—Ya lo sé. Iré en un moment