—¿Sabes que soy tu padre? ¿Por qué no me llamas para hablar de un compromiso tan importante?
Luna estaba algo incoherente. Miguel rara vez se comunicaba con ella, y durante ese año, las veces que le había llamado se podían contar prácticamente con los dedos de una mano. Normalmente, cuando había algún problema, era Andrés quien se encargaba de resolverlo.
Ahora, llamar de forma activa solo podía significar que quería parecer un buen padre ante Gabriel.
Ella le respondió rápidamente:
—Lo siento,