La maquilladora le preguntó:
—Señorita, ¿tiene alguna preferencia para el maquillaje?
—¿Necesito maquillaje?
—Sí, es para probar el maquillaje que haremos para su compromiso.
—Vale.
Luna bajó obediente la mirada, perdida en sus pensamientos.
—Entonces, ahora le haremos un maquillaje y peinado completo para la prueba. Si no está satisfecha, haremos los cambios que sean necesarios —propuso la maquilladora.
—De acuerdo.
La piel de Luna era muy suave y delicada, apenas necesitaba base de maquillaje.