Gabriel se había marchado en dirección opuesta a la de Luna. Cuando el coche giró en el semáforo, Gabriel recibió un mensaje de Luna:
«Gabriel, ¿dónde estás?»
En realidad, Gabriel siempre llevaba su teléfono consigo para responder a los mensajes de Luna lo más rápido posible. Sin embargo, esta vez decidió apagarlo.
El chofer lo miró a través del espejo retrovisor y le preguntó:
—¿Es un mensaje de la señorita García? Acaso, ¿ella se dio cuenta de algo?
—Creo que sí… Pero no quiero mentirle.
Gabri