Luna dio un sorbo a la sopa de pollo con alguna hierba medicinal, que tenía un ligero toque amargo, mientras Gabriel la acompañaba pacientemente. Ninguno de ellos volvió a mencionar el tema que habían hablado en el coche.
Bueno, así también estaba bien.
Gabriel le preguntó:
—¿Te gusta?
Luna respondió:
—Está bien, pero... Voy a volver a mi habitación para hacer los deberes. Que descanses temprano, buenas noches.
—Buenas noches.
Gabriel observó cómo subía las escaleras, sosteniendo un encendedor e