En estos aspectos, si había una vez, habría también una segunda vez. Era una lección que Luna había aprendido de Andrés.
Después de salir del baño, Luna encendió el celular.
Se dio cuenta de que Gabriel ya había llamado varias veces, pero ella no había respondido. Se acercó a la ventana, llevando un largo camisón ceñido con un cinturón. Su cabello aún estaba un poco húmedo.
Luna devolvió la llamada y Gabriel respondió en solo unos segundos. Su voz era profunda, con un tono familiar:
—¿Aún está