—Ustedes vayan primero. Estoy casi lista, ya los alcanzo después de cambiarme de zapatos —dijo Luna mientras se acercaba al estante de zapatos. Se puso unos zapatos planos de lana blancos, muy cálidos
Cuando bajó y llegó a la sala, Miguel ya estaba sentado cómodamente en el sofá. En la mesa había varios regalos.
Según la tradición familiar, en el primer día del año nuevo, Luna debía darle el respetuoso saludo a Miguel. Miguel no era tan exigente con Andrés en este aspecto, pero siempre lo había