Andrés respondió:
—Adelante.
Luna no quería que nadie los viera en esa situación tan íntima, así que intentó apartarse bruscamente de él, pero Andrés no la dejaba ir.
El que entró era Álvaro, les informó:
—La ropa de la señorita ya se encuentra lavada.
Andrés respondió simplemente:
—Déjala.
Después de dejar la ropa, Álvaro se marchó de inmediato.
Luna se resistió:
—Suéltame, quiero cambiarme de ropa.
Andrés la agarró cuidadosamente de su esbelta cintura y dio un ligero pellizco:
—Come algo conmi