Luna tomó la medicina, bebiendo la mitad de un vaso de agua fría que quedó de la noche anterior. Hizo un gran intento por pasarse la medicina:
—Ya me he alejado lo suficiente de ti. Si, aun así, no estás satisfecho, puedo solicitar la residencia en la escuela el próximo semestre. Mira lo que quieras, pero cuando te vayas, asegúrate de cerrar muy la puerta. Necesito descansar.
Su voz era débil, sin energía, y subirse a la cama le pareció bastante difícil.
Andrés aún no le había contado a Miguel s