Mordiéndose los labios, Isabel se volteó repentinamente y vio a la persona que estaba sentada en la fila trasera del coche, luego dijo en voz baja y bastante arrepentida:
—Perdón, Luna. Hoy vi tu horario y pensé que tendrías que asistir a clases extras por la noche. Por eso…
Luna no tenía interés en discutir sobre esos detalles tan insignificantes, tampoco le importaba la cara de vergüenza de Isabel. Aún se sentía muy mareada debido a su resfriado, por lo que solo le respondió con sus ojos cerra