El salón de la clase número uno se ubicaba en el sexto piso. El edificio contaba con elevadores divididos para estudiantes y profesores.
En la preparatoria Aurora, no se establecían clases antes de las nueve, permitiendo así que los estudiantes llegaran a la escuela un poco más tarde.
Cuando Luna llegó a su respectivo salón, dentro de los compañeros de clase se encontraban unos conocidos, al igual que otros extraños. Solo conocía los nombres de unos pocos.
Cuando sonó el timbre para el inicio de