Tenían dos clases seguidas de matemáticas por la mañana.
Luna se sentía resfriada y tenía un poco de fiebre. Por lo tanto, Isabel quería buscarla para ayudarle con su examen, pero Luna se había levantado de su asiento y se dirigió a la enfermería. Isabel notó que Luna no había bebido el vaso de agua que le había traído, así que decidió vaciarlo y servirle uno nuevo y caliente.
Mientras sacaba el vaso, también sacó el examen que todavía estaba en el escritorio y echó un vistazo a las respuestas d