—Por el tamaño y la profundidad de la huella, creemos que se trata de una mujer. ¿Quiere que llamemos a la policía, señor?
Andrés respondió, sin mostrar prisa:
—Lo resolveremos mañana.
—Sí, señor.
—No podemos descartar que viniera por mí —Andrés tomó una cuchara y la puso en su mano con calma—. Esta noche, actúa como si nada hubiera pasado. Duerme bien, mañana nos encargamos.
—Prueba el sabor, mi cocina no tiene nada que envidiarle a la tuya —continuó.
Luna, con una expresión sombría, apenas res