Juntando la puerta tras su espalda, Angela suspiró, cerrando los ojos con pesar y sintiendo las emociones revueltas en su estómago. Apenas vio la figura de su hijo con lágrimas en los ojos, jadeó con desespero, e intentando llegar a él, presenció el momento en que el rostro de Ryle pareció escupir dolor a su dirección.
— Me lastimas... Me l— lastimas mucho.
El aire se había vuelto pesado y deplorable. Al momento en que Ryle echó a correr escaleras arriba, sin siquiera darle tiempo a su madre