— ¡Oh, siento como este lugar se ha iluminado rápidamente! — El grito de Jacob logró llamar la atención del omega saltarían que entraba a la cafetería. Una corona amarilla reluciendo en su brillante cabello, haciendo juego con la increíble sonrisa que mostró los impecables dientes.
— ¡Jacob! — Ryle se retorció, correteando hasta llegar a un lado del Enigma, quien descansaba en la barra con una dona achocolatada en su mano— . Eres muy tierno.
— No tanto como tú — señaló, una sonrisa de hoyuelo