Liz camina por los pasillos del hospital con las manos en los bolsillos de su bata, mientras algunas enfermeras que pasan por su lado empiezan a murmurar y hablar entre ellas. Liz respira profundamente, sintiéndose algo incómoda, pero, como siempre, no le gusta llamar la atención. Decide seguir en silencio, con la cabeza baja, mientras se dirige al despacho de Jack. Al llegar, toca la puerta antes de abrirla y entrar.
—Amor, qué alegría tenerte aquí en mi despacho. Veo que terminaste un poco an