POV Elías
Tengo el brazo izquierdo necrosado. O al menos, esa es la sensación clínica: una ausencia total de flujo sanguíneo seguida de un hormigueo que parece mil agujas calientes clavándose en mi cúbito y radio.
Debería moverme. Debería liberar la arteria braquial.
Pero no lo hago.
Porque si me muevo, la estructura colapsa.
Abro los ojos con cuidado, como si el simple movimiento de mis párpados pudiera generar una onda expansiva.
La luz de la mañana entra a raudales por los ventanales del áti