POV Elías
Para un arquitecto obsesionado con el minimalismo, el desorden no es solo una molestia visual; es una agresión física. Durante quince años, mi vestidor ha sido un santuario de simetría. Trajes oscuros alineados por gama cromática, camisas blancas separadas exactamente por dos dedos de distancia, zapatos pulidos descansando en ángulos perfectos sobre baldas de roble oscuro. Todo en mi vida estaba diseñado para no dejar rastro, para que el aire fluyera sin obstáculos.
Y entonces, miro h