POV Mara
La cafetera de Elías vale más que mi primer coche y requiere un doctorado en termodinámica para operarla.
Estoy de pie frente a la bestia de acero cromado, intentando descifrar qué botón hace un café con leche normal y corriente y cuál lanza un cohete a la luna. Llevo puesta su camisa. La misma que usé de sábana anoche. Me llega a los muslos y huele a él, una mezcla de sándalo, almidón y esa fragancia corporal suya que debería embotellarse y venderse como droga dura.
—Presión de bares