POV Mara
El olor a mantequilla tostada es el mejor despertador del mundo. Mucho mejor que la alarma del móvil y, definitivamente, mejor que las patadas de Leo en la vejiga (aunque de esas tampoco me libro).
Me levanto de la cama de Elías.
La cama está hecha un desastre en mi lado, pero el lado de él está sospechosamente liso, como si hubiera intentado borrar su huella antes de irse.
Me pongo su bata de seda gris que cuelga detrás de la puerta. Me queda enorme, arrastro las mangas, pero me envue